lunes, 18 de agosto de 2014

Samir y Yonatan

¿Qué harías si tuvieras que convivir con niños extraños, molestos y además no pudieras escapar porque el dolor no te permite mover? El pobre Samir tiene que encontrar una forma de pasarla bien en el hospital.

Cuando era niña pasé solo una noche en el hospital por un extraño dolor en el estómago. Recuerdo que fue muuuuy aburrido. No hay televisión, ni música, ni libros, ni hermanos, ni papás. El lugar donde yo estuve no estaba acondicionado para hacer amigos, nos separaban unos muros altos y además los otros pequeños tenían tanto dolor que no podían platicar porque estaban ocupados llorando. Estuvo feo.

No creo que las cosas hayan cambiado mucho, al menos no en México. Sin embargo, el protagonista de esta novelita encuentra una forma divertida de pasar el tiempo en el hospital. Usa su imaginación.
O al menos eso fue lo que entendí.

Samir llega a este lugar por un accidente en su bicicleta y ahora deben operarlo, pero su familia no puede visitarlo seguido porque vive muy lejos. En ese cuarto seguramente blanco y apestoso, Samir conoce a otros niños muy diferentes a él, pero es Yonatan el elegido para sus aventuras. Juntos (o por separado, no me quedó muy claro) van inventando un mundo en el que se divierten y sueñan, así las horas y los días son más llevaderos.

Sé que siempre lo digo, pero las ilustraciones (son grabados, creo) son hermosas. Valen mucho la pena, sobre todo la portada.

A quién se lo regalaría

A niños que estén por terminar la primaria y que hayan pasado una experiencia similar, creo que podrían sentirse muy identificados, así como yo. También les va a gustar a los que están acostumbrados a crear juegos con su imaginación.

Somair y Yonatan de Daniella Carmi, ilustrado por Juan Palomino, Ediciones Castillo, ISBN: 978-607-463-916-2

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